Los colores de la guerra - Juan Carlos Arce

Título: Los colores de la guerra
Autores: Juan Carlos Arce
Editorial: Planeta
Materias: Narrativa, novela histórica, aventuras
Año de publicación: 2002
ISBN: 84-08-04557-1
Precio: 18 euros (aprox.)
267 págs.

Sinopsis:

Figueras, 1939. Los cuadros del Museo del Prado están a punto de desaparecer en los bombardeos de la guerra civil. El gobierno republicano, agonizante y sin recursos, tiene que adoptar una decisión dramática: elegir entre la evacuación de las obras de arte y la protección de las vidas. La deserción de una enfermera republicana, entre los miles de fugitivos que cruzaron la frontera francesa, precisamente en el justo momento en que comienza el traslado de los cuadros, es el principio de una historia de amor y espionaje que lleva la intriga a diversas ciudades europeas. Las obras de arte del Museo del Prado permanecían escondidas en depósitos subterráneos, amenazadas por la guerra, en un palmo de tierra de Cataluña. En una gesta histórica sin precedentes, el gobierno republicano evacuó las pinturas en el último minuto, salvándolas de una destrucción segura. El destino que el gobierno de la República quiere dar a uno de los cuadros en el mercado clandestino del arte y el robo de una pintura de Velázquez componen el soporte argumental de una novela trazada con brillante imaginación y respeto a los hechos históricos. Esta ficción, que da vida literaria a los verdaderos protagonistas de la evacuación del museo, nos permite un nuevo acercamiento a un conflicto del que seguimos siendo herederos. Una novela que atrapa al lector desde la primera página.


El último libro que leímos en el 2010 en el club de lectura fue Los colores de la guerra, del escritor albaceteño Juan Carlos Arce. En la reunión las opiniones favorables hacia el mismo fueron unánimes.

A través de un estilo muy ameno, aunque un tanto pretencioso en algunos párrafos, Arce, hace una mezcla de narrativa de aventuras, novela romántica e historia, basándose en un hecho acaecido durante la Guerra Civil española, el traslado de los cuadros del museo del Prado a Ginebra por temor a que fuesen destruidos. Una historia que deberíamos conocer todos y que por suerte Juan Carlos Arce rescató en este magnífico libro.

Aunque el título parece indicar los contrario, Los colores de la guerra prácticamente no habla de la Guerra, es una novela de aventuras en la que unos personajes se juegan el tipo porque la operación llegue a buen puerto, la trama principal está muy bien aderezada con una buena dosis de aventuras, espías, juego sucio y amor, el amor a una persona por encima de todo.

Juan Carlos Arce consigue con Los colores de la Guerra algo que está al alcance de muy pocos autores, escribir una novela ambientada en la Guerra Civil sin que se le vea el plumero y teniendo claro que por encima de cualquier bando se encuentran las personas y sus circunstancias personales.



EL AUTOR

JUAN CARLOS ARCE

(información copiada de Wikipedia)

Juan Carlos Arce (1958) es un autor español. Novelista y dramaturgo.

Nació en Albacete ( España ). También es jurista en Madrid (ex-letrado del Consejo General del Poder Judicial).

Ha sido conferenciante sobre sus obras y literatura en varias ocasiones en Albacete y otros lugares.

Ganó el premio de novela "Fernando Lara" (2002) con "Los colores de la guerra" y el premio teatral universitario con "Para seguir quemando preguntas".

OBRAS

  • Melibea no quiere ser mujer - 1991
  • Para seguir quemando preguntas
  • La chistera sobre las dunas
  • Retrato en blanco
  • La segunda vida de doña Juana Tenorio
  • El matemático del rey
  • La mitad de una mujer
  • Los colores de la guerra
  • La orilla del mundo
  • El aire de un fantasma
  • La noche desnuda - 2008
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Carlos_Arce_(escritor)


EL TRASLADO

lo que viene a continuación es la historia real resumida, extraída de varias páginas oficiales del museo del Prado, correspondientes a los años 1936-1939 y que se pueden encontrar en las siguientes direcciones web:


1936. 5 de noviembre. Josep Renau, director general de Bellas Artes, y Wenceslao Roces, subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública, informan a Sánchez Cantón de la decisión del Gobierno de trasladar a Valencia las principales obras del Museo del Prado.

Esa misma tarde llega al Museo una orden ministerial con la lista de las cuarenta y dos obras que deben ser preparadas para la evacuación. Treinta y siete de los cuadros pertenecen al Museo y los otros cinco están depositados en él provenientes de El Escorial, de la iglesia de San Ginés y del monasterio de la Encarnación.

Las obras del Museo son:

Tiziano: El emperador Carlos V, a caballo, en Mühlberg, Dánae recibiendo la lluvia de oro, La bacanal de los andrios y Autorretrato.

Tintoretto: Purificación del botín de las vírgenes madianitas y Episodio de batalla entre turcos y cristianos.

Domenico Tintoretto, atribuidos en ese momento a ­Tintoretto: La dama que descubre el seno y El bautismo de Cristo.

Velázquez: San Antonio Abad y san Pablo, primer ermitaño, Mercurio y Argos, Las hilanderas, El príncipe Baltasar Carlos, a caballo, La reina doña Mariana de Austria, Don Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, Las lanzas, Doña Juana Pacheco, mujer del autor (?), caracterizada como una sibila, Felipe IV a caballo, las dos vistas del jardín de la Villa Médicis y Las meninas.

Juan Bautista Martínez del Mazo, atribuido en ese momento a Velázquez: La infanta Margarita de Austria.

El Greco: Pentecostés, La Sagrada Familia con santa Ana y san Juanito, Un caballero, El caballero de la mano en el pecho, La Resurrección de Cristo, La Crucifixión y San Juan Evangelista.

Goya: La maja desnuda, La maja vestida, La familia de Carlos IV, La pradera de San Isidro, Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío, La lucha con los mamelucos, Una manola: doña Leocadia Zorrilla, Duelo a garrotazos y Aquelarre.

Y las obras que no son propiedad del Prado son La Purificación del Templo, San Mauricio, El sueño de Felipe II, San Pedro, San Bartolomé y Santiago, todas de El Greco.

En contra de la opinión del Gobierno republicano, el subdirector del Museo, Sánchez Cantón, ve mayor riesgo para la integridad de las obras en el viaje que en su permanencia en Madrid. La determinación de las autoridades republicanas de evacuar de Madrid las obras de arte se basa, no sólo en motivos de seguridad frente a los bombardeos, sino también en razones políticas: el Gobierno republicano pretende con ello mantener un control directo del tesoro artístico español. La operación de evacuación se lleva a cabo de manera precaria al disponer de personal técnico, materiales de acondicionamiento y medios de transporte escasos, a pesar de lo cual son trasladados más de dos mil cuadros, la casi totalidad de la colección real de tapices y miles de libros, documentos y objetos histórico-artísticos.


1938. 11 de enero. Se ordena el cese de Sánchez Cantón como subdirector del Museo del Prado. El mismo día, Roberto Fernández Balbuena le sucede en el cargo con carácter interino. La destitución de Sánchez Cantón se debe a su oposición a que las obras del Museo del Prado sean evacuadas.

5 de febrero. Traslado de más cuadros a Valencia.

Marzo. El Gobierno republicano, instalado en Barcelona desde mediados del año anterior, decide trasladar a Cataluña lo más valioso del tesoro artístico depositado en Valencia. Se organizan siete expediciones en las que viajan los tapices de las colecciones reales, el Tesoro del Delfín, trescientas sesenta y una pinturas del Prado, cincuenta y dos del Museo de Arte Moderno, ciento veintidós de la colección de los duques de Alba, junto con obras de El Escorial, el Palacio Nacional, la Academia de San Fernando, colecciones privadas madrileñas, etc. Las obras se depositan provisionalmente en el monasterio de Pedralbes, en una casa en Viladrau y en una villa de Sant Hilari.

17 de marzo. Nuevo traslado de cuadros a Valencia.

4 de abril. Traslado de más cuadros a Valencia.

9 de abril. Con el decreto de esa fecha se inaugura la tercera y última etapa de la evacuación que corre a cargo del Ministerio de Hacienda.

25 de diciembre. El pintor José María Sert se entrevista en Ginebra con el secretario general de la Sociedad de Naciones con el fin de lograr su apoyo para evacuar el Tesoro Artístico español. Jacques Avenol se compromete entonces a solicitar al Gobierno republicano la autorización para sacar de España las obras en peligro, con la condición de que la petición sea respaldada por las principales entidades culturales europeas.

26 de diciembre. A su vuelta a París, Sert, asesorado por Menéndez Pidal y Marañón, inicia las gestiones ante las instituciones artísticas francesas. A finales de 1938 hay, solo en el Museo del Prado, más de dieciséis mil cuadros depositados por la Junta del Tesoro Artístico. Las obras recogidas son debidamente inventariadas, teniendo que restaurarse algunas de ellas en los talleres del Museo, como por ejemplo El jardín de las delicias, de El Bosco, que llega al Prado en mal estado de conservación.

1939. 23 de enero. Comienza la constitución del Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte Españoles.

25 de enero. Sert comunica a los representantes del Gobierno de Burgos, pidiendo su autorización, la intención de evacuar las obras de arte depositadas en Cataluña, bajo la protección de los museos de Amsterdam, Ginebra, Británico y del Louvre y que quedarán en depósito en la Sociedad de Naciones de Ginebra, y serán devueltas al Prado al finalizar la guerra.

29 de enero. El Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte Españoles queda formalmente constituido. El nuevo organismo tiene un doble objetivo: negociar un acuerdo con el Gobierno de la República española para evacuar las obras del norte de Cataluña y transportarlas hasta Ginebra. Una vez depositadas bajo el asilo neutral que supone el Palacio de las Naciones, su misión habrá acabado y el Comité será disuelto. Se acuerda entonces que los fondos necesarios para la operación ­sean sufragados mediante las suscripciones de los miembros del Comité. El Comité esta integrado por:

Presidente: David Weill, presidente del Consejo de Museos Nacionales, miembro del Instituto de Francia y de la Academia de Bellas Artes, vicepresidente de la Unión Central de Artes Decorativas.

Francia: Henri Verne, director del Musée du Louvre, director de los Museos Nacionales de Francia y miembro del Instituto de Francia; Albert Sancholle Henraux, presidente de la Sociedad de Amigos del Louvre, vicepresidente de la Sociedad de Artes Decorativas y miembro del Consejo de Museos Nacionales.

Gran Bretaña: Evan Charteris, presidente del consejo del Patronato de la Tate Gallery, presidente de la Comisión Permanente de los Museos y Galerías de Inglaterra, presidente del consejo del Patronato de la National Portrait Gallery, miembro de los pa­tronatos de la National Gallery y de la Wallace Collection; Joseph Duveen, miembro de los patronatos de la Wallace Collection y de la National Portrait Gallery.

Suiza: Paul Lacheral, presidente de la Sociedad de Museos de Ginebra y ex presidente del Gran Consejo de la República y Cantón de Ginebra.

Holanda: Schimdt Daegener, director del Rijksmuseum de Amsterdam.

Bélgica: Henri Carton de Wiart, ministro de Estado, presidente del Consejo del Patronato de los Museos Reales de Bellas Artes, miembro asociado del Instituto de Francia.

Estados Unidos: Georges Blumenthal, presidente del Consejo del Patronato del Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

2 de febrero. Jacques Jaujard, acompañado por Albert Sancholle Henraux, Pierre Schommer y Edmond Hue, viaja de Perpiñán hacia Figueras, donde presenta a Negrín una carta de David Weill en la que le comunica la constitución del Comité Internacional, explicando los objetivos que persigue y acredita a Jaujard como delegado.

3 de febrero. Se firma el Acuerdo de Figueras, gracias al cual las obras de arte son evacuadas y conducidas a Ginebra. El texto dice lo siguiente: «El Gobierno español acepta transportar a la sede de la Sociedad de Naciones los cuadros y objetos de arte de los museos españoles, actualmente depositados en el norte de Cataluña. El transporte será efectuado por camiones franceses. El Gobierno español garantizará por todos los medios necesarios la seguridad del transporte hasta la frontera francesa. A continuación, los cuadros y objetos de arte serán transportados a Ginebra, donde serán confiados al Secretario General de la Sociedad de Naciones, que ha dado su aprobación al proyecto. El transporte desde la frontera franco-española a la frontera franco-suiza correrá a cargo del Comité Internacional que acaba de constituirse y que está formado por los Presidentes de los Comités de patronato de los Musées Nationaux franceses, de la National Gallery y de la Tate Gallery de Londres, del Metropolitan Museum de Nueva York, de los museos belgas, de los museos suizos y de los museos holandeses. Todos los gastos de transporte, desde el lugar donde las obras están depositadas en España hasta Ginebra, serán cubiertos por este Comité Internacional. Los camiones serán escoltados desde la frontera franco-española hasta Ginebra por un Delegado del Gobierno español y por el Delegado del Comité Internacional. Estarán custodiados durante todo este viaje por destacamentos franceses de gendarmería o de guardia-móvil. Tres técnicos del Museo del Prado y una secretaria acompañarán al Delegado del Gobierno español. Debido a los medios que utilizarán para garantizar la seguridad de los cuadros y objetos de arte durante su escolta en Francia y durante su estancia en Ginebra, el Gobierno español renunciará a toda reclamación contra el Comité Internacional o cualquier otra persona o entidad en caso de accidente o de pérdida y no exigirá que se recurra a Compañías de seguros con respecto a este transporte. A su llegada a la Sociedad de Naciones, las cajas serán abiertas. Un inventario de su contenido será redactado y firmado por el Delegado español y por el Delegado del Comité Internacional. El Secretario General de la Sociedad de Naciones entregará el recibo de las obras y objetos de arte a él confiados al Delegado del Gobierno español. Este recibo implicará el compromiso de devolver, el día en que la paz sea restablecida en España, las obras y los objetos de arte confiados al Secretario General de la Sociedad de Naciones únicamente al Gobierno de España para que permanezcan como bien común de la nación española. El Gobierno de la República española desea afirmar vivamente que anhela poner urgentemente fuera de todo riesgo las obras mencionadas. Por esta razón, acepta los términos del noveno párrafo que precede, pero interpreta el último punto en el sentido de que en ningún caso las obras citadas pueden ser objeto de enajenación, retención o embargo, cualquiera que sea el procedimiento, la acción o el Tribunal. Es decir, que quiere afirmar su voluntad de que en ningún caso pueda ser limitada la propiedad de las obras, ni su posesión por la nación española cuando la paz se restablezca. Figueras, a tres de febrero de mil novecientos treinta y nueve. Julio Álvarez del Vayo. Jacques Jaujard Testigos: Neil MacLaren, Miguel Ángel Marín, Timoteo Pérez Rubio».

4 de febrero. La evacuación del Tesoro Artístico comienza la misma noche del 3 al 4 de febrero, a las pocas horas de la firma del Acuerdo, y termina el día 9. Durante los cuatro días que dura la evacuación se realizan setenta y un viajes. Dentro de dos mil cajas se trasladan los tapices de la colección real, trescientos sesenta y un cuadros y ciento ochenta y cuatro dibujos del Museo del Prado, cincuenta y dos obras del Museo de Arte Moderno, treinta y una del Palacio Nacional, dieciséis de la Academia de San Fernando, quince de El Escorial, trescientos cuarenta y cinco de colecciones privadas e iglesias madrileñas, once de pueblos de la región centro, once de Cuenca, treinta y siete tablas procedentes de Aragón y diecisiete de Segorbe; además del Tesoro del Delfín, el de los Quimbayas y el de la catedral de Cuenca.

3 de marzo. Comienza el inventario de las obras eva­cua­das, llevado a cabo por un Comité de Expertos integrado por Eric MacLagan, director del Victoria and Albert Museum y Neil MacLa­ren, de la National Gallery; Jaujard, Dreyfus, Huyghe y Verguet, del Louvre; Deonna y Gielly del Musée d'Art et d'Histoire de Ginebra; Eugenio d'Ors y José María Sert, representantes del Gobierno nacionalista; Timoteo Pérez Rubio y José María Giner, en representación de la Junta, y M. Vallery-Radot, miembro del secretariado de la Sociedad de Naciones, en representación de Avenol.

1 de abril. Acaba oficialmente la Guerra Civil Española.

Mayo. Pedro Muguruza llega a Ginebra encargado por el Gobierno de la repatriación del Patrimonio Artístico Nacional.

14 de mayo. Llega al Prado la primera remesa de obras procedentes de Suiza.

16 de junio. La segunda expedición de obras de arte españolas sale de Ginebra el 16 de junio. Al igual que la anterior se rea­liza en un tren especial francés que hace el trayecto directamente desde Ginebra hasta la frontera española.

7 de julio. El Museo del Prado abre de nuevo sus puertas. El mismo día se inaugura la exposición De Barnabá de Módena a Francisco de Goya. Exposición de pinturas de los siglos XIV al XIX recuperadas por España, formada por una selección de las pinturas depositadas en el Museo durante la guerra por la Junta del Tesoro Artístico, entre las que hay obras procedentes del convento de las bernardas de Alcalá de Henares, de Santa María la Real de Andújar, de la catedral y del palacio episcopal de Cuenca, del convento de las carmelitas de Cuerva, de la parroquia de Chinchón, de El Escorial, del Hospital de la Caridad de Illescas, de los monasterios de la Encarnación, San Ginés, San Jerónimo el Real y San Antón de Madrid, del Alcázar de Sevilla, de la catedral de Sigüenza y de la catedral y del Museo de Bellas Artes de Valencia.

10 de septiembre. «¡Completo el Museo del Prado!» es el titular del diario ABC de esta fecha.

1 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

no es una temática que me agrade, pues es tan susceptible de no ser imparcial con el hecho que por eso no suelo leer sobre ello... aunque como sabrás he roto mi pensamiento y ando enfrascado en la trilogía dantesca de Esquivias...gracias por la reseña y Feliz Año...un abrazo.

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