Caperucita roja - Cuento popular

Título: Caperucita roja
Autor: Luz Orihuela (adaptación) ; Francesc Rovira (ilustraciones)
Editorial: Círculo de lectores
Colección: Cuéntame un cuento de los de siempre
Género: Narrativa, Literatura infantil, Cuentos, Literatura clásica, Literatura popular
Año de publicación: 2007
Edad recomendada: Niños de 2 a 6 años
24 págs.

Entre las colecciones de libros infantiles que oferta Círculo de lectores se encuentra Cuéntame un cuento de los de siempre compuesta por los siguientes títulos de cuentos clásicos:

• Caperucita roja
• El patito feo
• Tres cerditos
• La ratita presumida
• Garbancito
• Los siete cabritillos y el lobo
• La lechera
• Ricitos de oro
• Pulgarcita

En la primera entrega además del cuento, incluyen un guante con los cinco personajes del cuento.





Caperucita roja es una fábula que probablemente surgió en la época medieval transmitiéndose de manera oral por toda Europa.

El primer autor en recogerlo fue Charles Perrault en 1697, en una versión un tanto cruel cuya moraleja era prevenir a las niñas del peligro de encuentros con desconocidos. En esta versión, el lobo descuartiza a la abuelita de caperucita.
Información sobre el cuento de Caperucita de Perrault

En 1812, los hermanos Grimm escribieron una nueva versión que es la que ha hecho de Caperucita uno de los cuentos más famosos del mundo.

Pictograma con el cuento Caperucita roja
Colorea a Caperucita roja

Video muy divertido con el cuento de Caperucita roja:




El cuento de Caperucita:



Había una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa roja y la muchachita la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.

Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuela que vivía al otro lado del bosque, recomendándole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí el lobo.

Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas...

De repente vio al lobo, que era enorme, delante de ella.

- ¿A dónde vas, niña?- le preguntó el lobo con su voz ronca.

- A casa de mi Abuelita- le dijo Caperucita.

- No está lejos- pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.

Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores: - El lobo se ha ido -pensó-, no tengo nada que temer. La abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles.

Mientras tanto, el lobo se fue a casa de la Abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo.

El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, toda contenta.

La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.

- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!

- Son para verte mejor- dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.

- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!

- Son para oírte mejor- siguió diciendo el lobo.

- Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!

- Son para...¡comerte mejoooor!- y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró, lo mismo que había hecho con la abuelita.

Mientras tanto, el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita. Pidió ayuda a un segador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba.

El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo. La Abuelita y Caperucita estaban allí, ¡vivas!.

Para castigar al lobo malo, el cazador le llenó el vientre de piedras y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza y se ahogó.

En cuanto a Caperucita y su abuela, no sufrieron más que un gran susto, pero Caperucita Roja había aprendido la lección. Prometió a su Abuelita no hablar con ningún desconocido que se encontrara en el camino. De ahora en adelante, seguiría las juiciosas recomendaciones de su Abuelita y de su Mamá.

FIN

4 comentarios:

fernando dijo...

¿ Leerán los niños de ahora estos cuentos ? Lo dudo.

un abrazo

Poetiza dijo...

Hola, este libro es lindo. Paso a dejar saludos. Cuidese.

BUDOKAN dijo...

Linda colección de clásicos que puede que regale a mis pequeñas sobrinitas de 3 años. Saludos!

Antero dijo...

Fernando, yo creo que sí, en los colegios en edad prescolar los profesores les siguen contando todos los cuentos clásicos.

Budokan, yo la estoy coleccionando y si los cálculos no me fallan el último volumen saldrá poco antes de que mi sobrino cumpla los años. Le quiero regalar esta colección y después ir contándole todos los cuentos.

Poetiza, Fernando y Budokan, Saludos

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