Miguel Hernandez

Título: Obra completa
Autor: Miguel Hernández
Año de publicación: 1933-1941
Género: Poesía, Teatro






Obras

Perito en lunas, Murcia, La Verdad, 1933 (Prólogo de Ramón Sijé).

El rayo que no cesa
, Madrid, Héroe, 1936.
Viento del pueblo. Poesía en la guerra, Valencia, Socorro Rojo Internacional, 1937 (Prólogo de Tomás Navarro Tomás).

El labrador de más aire
, Madrid - Valencia, Nuestro Pueblo, 1937.

El rayo que no cesa
, Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1949 (Prólogo de José María Cossío. Incluye poemas inéditos).

Seis poemas inéditos y nueve más
, Alicante, Col. Ifach, 1951.

Obr
a escogida, Madrid, Aguilar, 1952 (Incluye poemas inéditos).

Cancionero y romancero de ausencias
, (1938–1941), Buenos Aires, Lautaro, 1958 (Prólogo de Elvio Romero).


Antología, Buenos Aires, Losada, 1960 (Selec. y Prólogo de Mª de Gracia Ifach. Incluye poemas inéditos).

Obras completas, Buenos Aires, Losada, 1960 (Ordenada por E. Romero. Prólogo de Mª de Gracia Ifach).

El hombre acecha
, Santander, Diputación, 1961 (Facsímil de la primera edición de 1939 perdida en imprenta).


Obra poética completa, Madrid, Zero, 1979 (Introducción, estudio y notas de Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia).

24
sonetos inéditos, Alicante, Instituto de estudios Juan Gil-Albert, 1986 Edición de José Carlos Rovira).

Tristes guerras:

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.



Este año se commemora el centenario del nacimiento de Miguel Hernández. Aprovechando el día mundial del libro se han celebrado miles de actos homenaje para recordar la memoria del poeta alicantino. Haciendo un repaso de la biografía de Miguel Hernández rápidamente se descubre a alguien que además de poeta, fue un hombre tremendamente comprometido con su tiempo y las circunstacias que le tocaron vivir, a costa de pagarlo con su propia vida ya que murió a la temprana edad de 31 años. Aunque no fue asesinado, Miguel Hernández fue una víctima más de la Guerra Civil.




Poema Para la Libertad, compuesto por Miguel Hernandez e interpretado por Joan Manuel Serrat.



Vientos del pueblo:













Biografía extraida de Wikipedia

Miguel Hernández Gilabert (Orihuela, 30 de octubre de 1910Alicante, 28 de marzo de 1942) fue un poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura española del siglo XX. Aunque tradicionalmente se le ha encuadrado en la generación del 36, mantuvo una mayor proximidad con la generación anterior.

Infancia y juventud

Nació como segundo hijo varón en una familia de Orihuela dedicada a la crianza de ganado. Pastor de cabras desde muy temprana edad. En 1923 pasa a estudiar el bachillerato en el colegio de Santo Domingo de Orihuela, regentado por los jesuitas, los que le proponen para una beca con la que continuar sus estudios, que su padre rechaza. En 1925 abandonó los estudios por orden paterna para dedicarse en exclusiva al pastoreo, aunque poco tiempo después cursa estudios de derecho y literatura. Mientras cuida el rebaño, Miguel lee con avidez y escribe sus primeros poemas.

Los grandes autores del Siglo de Oro: Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Pedro Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega y, sobre todo, Luis de Góngora, se convertirán en sus principales maestros.

Guerra Civil

Al estallar la Guerra Civil, Miguel Hernández se alista en el bando republicano. Hernández figura en el 5º Regimiento y pasa a otras unidades en los frentes de la batalla de Teruel, Andalucía y Extremadura. En plena guerra, logra escapar brevemente a Orihuela para casarse el 9 de marzo de 1937 con Josefina Manresa. A los pocos días tiene que marchar al frente de Jaén. En el verano de 1937 asistió al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Madrid y Valencia, y más tarde viajó a la Unión Soviética en representación del gobierno de la República, de donde regresó en octubre para escribir el drama Pastor de la muerte y numerosos poemas recogidos más tarde en su obra El hombre acecha. En diciembre de 1937 nace su primer hijo, Manuel Ramón, que muere a los pocos meses y a quien está dedicado el poema Hijo de la luz y de la sombra y otros recogidos en el Cancionero y romancero de ausencias, y en enero de 1939 nace el segundo, Manuel Miguel, a quien dedicó las famosas Nanas de la cebolla. Escribe un nuevo libro: Viento del pueblo. Destinado a la 6ª división, pasa a Madrid.

Prisión y muerte

En abril, el general Francisco Franco declaró concluida la guerra y se había terminado de imprimir en Valencia El hombre acecha. Aún sin encuadernar, una comisión depuradora franquista, presidida por el filólogo Joaquín de Entrambasaguas, ordenó la destrucción completa de la edición. Sin embargo, dos ejemplares que se salvaron permitieron reeditar el libro en 1981.

Su amigo Cossío se ofreció a acoger al poeta en Tudanca, pero este decidió volver a Orihuela. Pero en Orihuela corría mucho riesgo, por lo que decidió irse a Sevilla pasando por Córdoba, con la intención de cruzar la frontera de Portugal por Huelva. La policía de Salazar lo entregó a la Guardia Civil. Desde la cárcel de Sevilla lo trasladaron al penal de la calle Torrijos en Madrid (hoy calle del Conde de Peñalver), de donde, gracias a las gestiones que realizó Pablo Neruda ante un cardenal, salió en libertad inesperadamente, sin ser procesado, en septiembre de 1939. Vuelto a Orihuela, fue delatado y detenido y ya en la prisión de la plaza del Conde de Toreno Madrid, fue juzgado y condenado a muerte en marzo de 1940. Cossío y otros intelectuales amigos, entre ellos Luis Almarcha Hernández, amigo de la juventud y vicario general de la Diócesis de Orihuela (posteriormente obispo de León en 1944), intercedieron por él, conmutándosele la pena de muerte por la de treinta años. Pasó a la prisión de Palencia en septiembre de 1940 y en noviembre al Penal de Ocaña (Toledo). En 1941, fue trasladado al Reformatorio de Adultos de Alicante, donde compartió celda con Buero Vallejo. Allí enfermó. Padeció primero bronquitis y luego tifus, que se le complicó con tuberculosis. Falleció en la enfermería de la prisión alicantina a las 5:32 de la mañana del 28 de marzo de 1942, con tan sólo 31 años de edad. Se cuenta que no pudieron cerrarle los ojos, hecho sobre el que su amigo Vicente Aleixandre compuso un poema.[5] Fue enterrado en el nicho número mil nueve del cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante, el 30 de marzo.

Actualmente sus restos mortales reposan en una sepultura del mismo cementerio, junto a los de su mujer Josefina Manresa y su hijo, dicha sepultura, fácilmente identificable, es muy visitada.

Poema Andaluces de Jaen, compuesto por Miguel Hernández e interpretado por Jarcha



Nanas de la cebolla, interpretada por J.M. Serrat:



Elegía:



6 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Hacía tiempo que no escuchaba Andaluces de Jaén...una canción que dice tantas verdades que hoy tiene por algunas zonas actualidad...saludos (creo que nos hemos cruzado)

Tawaki dijo...

Conozco poco de su obra, porque la poesía no me llama demasiado. Esta Semana Santa volví a pasar por Tudanca, y me detuve en la casona de Cossío. Si no la conoces, te recomiendo su visita.

Un abrazo.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Vuelvo para decirte, que te agradezco que en tu trabajo hayas usado alguna imagen y que mi blog lo hayas puesto como recurso...para mi un orgullo. Sobre todo saber que esta historia quijotesca sirva para algo más que unos comentarios de los jueves...un abrazo (daré cuenta en mi blog)

Laura dijo...

En el cole lo hemos trabajado, lo que me ha servido para acercarme un poco más a su obra.

Antero dijo...

Manuel, son tantos los poemas de Miguel Hernández los que están llenos de verdades, 70 años después siguen vigentes, algunos de ellos, por desgracia, porque nos hablan de la crueldad de la guerra. He leído muy a menudo vuestras lecturas del Quijote, no solía hacer comentarios porque hacía tiempo que leí el libro y no lo tenía muy reciente pero he disfrutado de la mayoría de los post, te felicito por ellos y te agradezco que me dejaras utilizar algunos de esos recursos.

Tawaki, a mi tampoco me llama la poesía demasiado, pero hay algunos poetas como García Lorca, Bécquer, Machado o el propio M. Hernández que leo de vez en cuando y son una gozada. Tomo nota de tu recomendación ya que no conozco la casona de Cossio.

Laura, en el colegio e instituto de mi pueblo también han trabajado sobre el autor y su obra y estoy seguro de que a más de un profesor le ha servido para actualizar sus conocimientos sobre el poeta.

Saludos a todos

fernando dijo...

merecido recuerdo y homenaje para un grande de la literatura española. Nunca olvidaré lo mucho que me gusto "El Rayo que no cesa"

un abrazo

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