Ariane - Billy Wilder

Título: Ariane
Título original: Love in the afternoon
Director: Billy Wilder

Intérpretes: Gary Cooper (Frank Flannagan), Audrey Hepburn (Ariane Chavasse), Maurice Chevalier (Claude Chavasse), John McGiver, Van Doude, Lise Bourdin, Olga Valéry, The Gypsies
Guión: Billy Wilder & I.A.L. Diamond, basado en la novela de Claude Anet
Música: Franz Waxman
Fotografía: William C. Mellor
Productora: United Artist
Género: Comedia romántica
Nacionalidad:
EE.UU.
Año de realización:
1957
Duración: 2h. 10 min.
Estreno en EE.UU.: 11 de diciembre de 2009
Estreno en España: 29 de enero de 2010



Sinopsis:

La inocente Ariane Chavasse -Audrey Hepburn- es seducida por un playboy americano llamado Frank Flannagan -Gary Cooper-. Lo que éste no sabe es que está siendo vigilado muy de cerca por el padre de la joven, el detective Claude Chavasse -Maurice Chevalier-, quien ha sido contratado por un hombre (John McGiver) que sospecha de la infidelidad de su esposa (Lise Bourdin)

Comienzo de la película Ariane:




No estamos ante una de las películas más recordadas de ese genio llamado Billy Wilder, ni tan siquiera de sus dos protagonistas principales, los magníficos Gary Cooper y Audrey Hepburn, quizá por la extensa, a la vez que destacada filmografía de todos ellos.

Ariane es una maravillosa comedia romántica, que sigue la estela de la destacadísima Sabrina, también dirigida por Wilder e interpretada en sus papeles principales por Bogart y la propia Audrey Hepburn.

Recomendable para todos aquellos a los que les guste el cine, sin importarle que sea en blanco y negro.

Miguel Hernandez

Título: Obra completa
Autor: Miguel Hernández
Año de publicación: 1933-1941
Género: Poesía, Teatro






Obras

Perito en lunas, Murcia, La Verdad, 1933 (Prólogo de Ramón Sijé).

El rayo que no cesa
, Madrid, Héroe, 1936.
Viento del pueblo. Poesía en la guerra, Valencia, Socorro Rojo Internacional, 1937 (Prólogo de Tomás Navarro Tomás).

El labrador de más aire
, Madrid - Valencia, Nuestro Pueblo, 1937.

El rayo que no cesa
, Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1949 (Prólogo de José María Cossío. Incluye poemas inéditos).

Seis poemas inéditos y nueve más
, Alicante, Col. Ifach, 1951.

Obr
a escogida, Madrid, Aguilar, 1952 (Incluye poemas inéditos).

Cancionero y romancero de ausencias
, (1938–1941), Buenos Aires, Lautaro, 1958 (Prólogo de Elvio Romero).


Antología, Buenos Aires, Losada, 1960 (Selec. y Prólogo de Mª de Gracia Ifach. Incluye poemas inéditos).

Obras completas, Buenos Aires, Losada, 1960 (Ordenada por E. Romero. Prólogo de Mª de Gracia Ifach).

El hombre acecha
, Santander, Diputación, 1961 (Facsímil de la primera edición de 1939 perdida en imprenta).


Obra poética completa, Madrid, Zero, 1979 (Introducción, estudio y notas de Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia).

24
sonetos inéditos, Alicante, Instituto de estudios Juan Gil-Albert, 1986 Edición de José Carlos Rovira).

Tristes guerras:

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.



Este año se commemora el centenario del nacimiento de Miguel Hernández. Aprovechando el día mundial del libro se han celebrado miles de actos homenaje para recordar la memoria del poeta alicantino. Haciendo un repaso de la biografía de Miguel Hernández rápidamente se descubre a alguien que además de poeta, fue un hombre tremendamente comprometido con su tiempo y las circunstacias que le tocaron vivir, a costa de pagarlo con su propia vida ya que murió a la temprana edad de 31 años. Aunque no fue asesinado, Miguel Hernández fue una víctima más de la Guerra Civil.




Poema Para la Libertad, compuesto por Miguel Hernandez e interpretado por Joan Manuel Serrat.



Vientos del pueblo:













Biografía extraida de Wikipedia

Miguel Hernández Gilabert (Orihuela, 30 de octubre de 1910Alicante, 28 de marzo de 1942) fue un poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura española del siglo XX. Aunque tradicionalmente se le ha encuadrado en la generación del 36, mantuvo una mayor proximidad con la generación anterior.

Infancia y juventud

Nació como segundo hijo varón en una familia de Orihuela dedicada a la crianza de ganado. Pastor de cabras desde muy temprana edad. En 1923 pasa a estudiar el bachillerato en el colegio de Santo Domingo de Orihuela, regentado por los jesuitas, los que le proponen para una beca con la que continuar sus estudios, que su padre rechaza. En 1925 abandonó los estudios por orden paterna para dedicarse en exclusiva al pastoreo, aunque poco tiempo después cursa estudios de derecho y literatura. Mientras cuida el rebaño, Miguel lee con avidez y escribe sus primeros poemas.

Los grandes autores del Siglo de Oro: Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Pedro Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega y, sobre todo, Luis de Góngora, se convertirán en sus principales maestros.

Guerra Civil

Al estallar la Guerra Civil, Miguel Hernández se alista en el bando republicano. Hernández figura en el 5º Regimiento y pasa a otras unidades en los frentes de la batalla de Teruel, Andalucía y Extremadura. En plena guerra, logra escapar brevemente a Orihuela para casarse el 9 de marzo de 1937 con Josefina Manresa. A los pocos días tiene que marchar al frente de Jaén. En el verano de 1937 asistió al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Madrid y Valencia, y más tarde viajó a la Unión Soviética en representación del gobierno de la República, de donde regresó en octubre para escribir el drama Pastor de la muerte y numerosos poemas recogidos más tarde en su obra El hombre acecha. En diciembre de 1937 nace su primer hijo, Manuel Ramón, que muere a los pocos meses y a quien está dedicado el poema Hijo de la luz y de la sombra y otros recogidos en el Cancionero y romancero de ausencias, y en enero de 1939 nace el segundo, Manuel Miguel, a quien dedicó las famosas Nanas de la cebolla. Escribe un nuevo libro: Viento del pueblo. Destinado a la 6ª división, pasa a Madrid.

Prisión y muerte

En abril, el general Francisco Franco declaró concluida la guerra y se había terminado de imprimir en Valencia El hombre acecha. Aún sin encuadernar, una comisión depuradora franquista, presidida por el filólogo Joaquín de Entrambasaguas, ordenó la destrucción completa de la edición. Sin embargo, dos ejemplares que se salvaron permitieron reeditar el libro en 1981.

Su amigo Cossío se ofreció a acoger al poeta en Tudanca, pero este decidió volver a Orihuela. Pero en Orihuela corría mucho riesgo, por lo que decidió irse a Sevilla pasando por Córdoba, con la intención de cruzar la frontera de Portugal por Huelva. La policía de Salazar lo entregó a la Guardia Civil. Desde la cárcel de Sevilla lo trasladaron al penal de la calle Torrijos en Madrid (hoy calle del Conde de Peñalver), de donde, gracias a las gestiones que realizó Pablo Neruda ante un cardenal, salió en libertad inesperadamente, sin ser procesado, en septiembre de 1939. Vuelto a Orihuela, fue delatado y detenido y ya en la prisión de la plaza del Conde de Toreno Madrid, fue juzgado y condenado a muerte en marzo de 1940. Cossío y otros intelectuales amigos, entre ellos Luis Almarcha Hernández, amigo de la juventud y vicario general de la Diócesis de Orihuela (posteriormente obispo de León en 1944), intercedieron por él, conmutándosele la pena de muerte por la de treinta años. Pasó a la prisión de Palencia en septiembre de 1940 y en noviembre al Penal de Ocaña (Toledo). En 1941, fue trasladado al Reformatorio de Adultos de Alicante, donde compartió celda con Buero Vallejo. Allí enfermó. Padeció primero bronquitis y luego tifus, que se le complicó con tuberculosis. Falleció en la enfermería de la prisión alicantina a las 5:32 de la mañana del 28 de marzo de 1942, con tan sólo 31 años de edad. Se cuenta que no pudieron cerrarle los ojos, hecho sobre el que su amigo Vicente Aleixandre compuso un poema.[5] Fue enterrado en el nicho número mil nueve del cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante, el 30 de marzo.

Actualmente sus restos mortales reposan en una sepultura del mismo cementerio, junto a los de su mujer Josefina Manresa y su hijo, dicha sepultura, fácilmente identificable, es muy visitada.

Poema Andaluces de Jaen, compuesto por Miguel Hernández e interpretado por Jarcha



Nanas de la cebolla, interpretada por J.M. Serrat:



Elegía:



Echo - Leona Lewis

Título: Echo
Cantante:
Leona Lewis

Estilo: Pop
Discográfica: Sony
Music
Año de publicación: 17 de noviembre de 2009
Duración: 59 min. 03 seg.
Precio:
14,20 €

Descárgatelo en: Taringa (enlace sin verificar)

Canciones:


1.Happy
2.I got you
3.Can't breathe
4.Brave
5.Outta my head
6.My hands
7.Love letter
8.Broken
9.Naked
10.Stop crying your heart out
11.Don't let me down
12.Alive
13.Lost then found - con One Republic


Echo es el segundo álbum de Leona Lewis, en el que colabora Justin Timberlake aportando voces y producción. Participa en la canción Don't let me down.

Entre sus influencias para el disco, un sonido rockero y las melodías de Chris Martin (Coldplay).

"He titulado a mi álbum Echo, debido a que un eco describe un sonido grande y orgánico", comenta la artista.

Como primer single Happy, compuesto por Leona Lewis, Evan Bogart y Ryan Tedder (de One Republic). Los dos últimos ya compusieron Bleeding Love, el gran éxito del primer álbum de Leona, Spirit. Es un medio tiempo tirando a balada, los primeros 53 segundos sólo con su voz (y un leve acompañamiento de teclado y piano) en un registro medio-grave.

"La voz es totalmente espontánea, la canté de un tirón en cuanto terminé de escribirla. A veces es mejor no pensar demasiado las cosas" dice Leona, olvidándose de cualquier posible temor al momento en que tendrá que recrear en directo esas notas. "Es raro, porque los tonos más altos de mi voz son justo los que me parecen más fáciles de cantar. Me formé cantando ópera, así que para mí eso es natural".

Letras de las canciones del álbum Echo

Sitio de Leona Lewis en Youtube

Leona Lewis publicó en el pasado mes de noviembre su segundo disco. Cuando se ha tenido tanto éxito con un disco debut como sucedió con Spirit, el primero de Leona, el segundo suele ser complicado ya que al poner el listón tan alto, las expectativas creadas son muy elevadas.

Leona Lewis no ha patinado con éste su segundo trabajo, es muy completo, quizá no contenga un temazo espectacular que vaya a perdurar a través de los años pero todas las canciones del disco tienen ritmo y son muy melodiosas, algo que unido a su portentosa voz, hacen de éste un disco muy agradable para escuchar.


La siguiente tracklist está compuesto por 5 temas incluidos en éste álbum y la interpretación que en su día hizo en el concurso X Factor del tema I will always love you:



MusicPlaylist
Music Playlist at MixPod.com

Invictus - Clint Eastwood

Título: Invictus (The human factor)
Director: Clint Eastwood

Intérpretes: Morgan Freeman (Nelson Mandela), Matt Damon (François Pienaar), Marguerite Wheatley (Nerine), Patrick Lyster (Sr. Pienaar), Matt Stern (Hendrick Booyens), Julian Lewis Jones (Etienne Feyder), Penny Downie (Sra. Pienaar), Tony Kgoroce (Jason Tshabalala), Patrick Mofokeng (Linga Moonsamy), Adjoa Andoh (Brenda), Leleti Khumalo (Mary)
Guión: Anthony Peckham. Basada en el libro de John Carlin Playing the Enemy: Nelson Mandela and the Game that Made a Nation
Música: Kyle Eastwood, Michael Stevens
Fotografía: Tom Stern
Productora: Warner Bros. Pictures / Spyglass Entertainment / Malpaso Productions / Revelations Entertainment
Género: Drama
Nacionalidad:
EE.UU.
Año de realización:
2009
Duración: 2h. 14 min.
Estreno en EE.UU.: 11 de diciembre de 2009
Estreno en España: 29 de enero de 2010



Sinopsis:

“Invictus” cuenta la verídica historia de cómo Nelson Mandela unió sus esfuerzos con el capitán del equipo de rugby de Sudáfrica, François Pienaar, para ayudar a unir el país. El recién elegido presidente Mandela es consciente de que su nación sigue estando dividida tanto racial como económicamente debido a las secuelas del Apartheid. Creyendo que puede unir a su pueblo a través del lenguaje universal del deporte, Mandela apoya al desamparado equipo de rugby de Sudáfrica cuando, con pocas probabilidades, participa en el Campeonato Mundial de 1995.

Trailer de Invictus:



Hay quien piensa que esta película es una idealización exagerada de Nelson Mandela, también los hay que la consideran como un film menor comparado con otros trabajos del propios Eastwood y se sienten decepcionados.

No soy crítico de cine pero sí se cuando una película me gusta y cuando no y de Invictus puedo decir que no es que me haya gustado, es que me ha tenido atrapado desde el segundo cero hasta el final.

Son muchos los elementos positivos con los que cuenta Invictus, un gran trabajo técnico, brillante intepretación de Morgan Freeman como Nelson Mandela y muy correctas las del resto del reparto y un guión bien elaborado, son muchas las personas que huyen de la épica, pero no hay que olvidar que éste guión se basa en una historia real, aunque evidentemente contenga elementos ficticios y sobre todo, el mensaje que transmite, el perdón y la unión son elementos imprescindibles para que un país avance. Muchos políticos deberían tomar buena nota de ello.
Invictus es ante todo una película en contra del racismo y un más que merecido homenaje a Nelson Mandela, un hombre que dedicó buena parte de su vida a luchar contra esa lacra que mantenía dividido a su país.



El texto y poema que vienen a continuación está extraído de la web Ojos de papel y corresponden al poema en el que Nelson Mandela dice apoyarse en los momentos más duros:

El poema “Invictus”, de una belleza melancólica, victoriana, marmórea, impresionante, sobrecogedora, es un canto a la fe, a la libertad y a la resistencia humana enfrentadas a los momentos más desoladores, solitarios y terribles de la existencia. No es de extrañar que el poema fuera escrito por un hombre que fue niño condenado a la enfermedad y la minusvalía; no es de extrañar que este poema le sirviera de guía y consuelo espiritual a Nelson Mandela mientras estaba encarcelado y era humillado y vejado por su ideas, por su compromiso ético con los suyos, consigo mismo.

INVICTUS

Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul. -
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed. -
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds, and shall find me, unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate;
I am the captain of my soul.

INVICTUS

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

Flores negras - David Carreras Sole

Título: Flores negras (Schwarze Blumen)
Director: David Carreras Solè

Intérpretes: Tobias Moretti (Michael Roddick), Maximilian Schell (Jacob Kristen), Eduard Fernández (Peter), Marta Etura (Elena/Natascha), Maria Grazia Cucinotta (Martha), Héctor Colomé (Clavel), Gottfried John (Curtis), Belén Fabra (Sandrine).
Guión: Luis Marías, David Carreras y Wolfgang Kirchner; con la colaboración de Juan Manuel Ruiz; basado en la novela “Flores negras para Michael Roddick” de Daniel Vázquez Sallés
Música: Óscar Maceda
Fotografía: Néstor Calvo
Productora: EPO-Film-Produktionsges
Género: Drama, Thriller
Nacionalidad:
España, Alemania
Año de realización:
2009
Duración: 1h. 44 min.
Estreno en España: 18 de septiembre de 2009

Descárgatela en: http://edvx.com.ar/2010/02/flores-negras-spanish2009-dvdrip/

Sinopsis:

Michael Roddick, un espía al servicio de la República Federal Alemana, consciente de que la más que probable caída del régimen soviético relegará a toda una generación de agentes secretos al ostracismo, abandona el servicio tras el fracaso de su última misión, y desaparece llevándose con él a Elena, la hija de una espía rusa muerta en extrañas circunstancias. Michael y Elena se instalan en Barcelona, donde abren un pequeño restaurante que les permitirá olvidar su pasado turbulento. Pero los fantasmas del pasado nunca descansan. O por lo menos eso es lo que constata Roddick, que nuevamente se ve inmerso en una vertiginosa pesadilla, un mundo con sus propias reglas, cuando sus antiguos compañeros reaparecen reclamando asuntos pendientes.

Trailer de Flores negras:




Flores negras es una película bien hecha, con pocas fisuras, con los elementos habituales del género, venganzas, traiciónes...No es una película inolvidable, pero sí entretenida.
Lo peor de la película ha sido comprobar como se le van notando los años a Maria Grazia Cucinotta, aquella actriz que enamoró por su interpretación y belleza en El cartero (y Pablo Neruda)

Cinco horas con Mario - Miguel Delibes

Título: Cinco horas con Mario
Autor: Miguel Delibes
Editorial: Destino
Colección: Destinolibro
Materia: Narrativa
Año de publicación: 1998. Publicado por primera vez en 1966
Precio: 7,83 €
ISBN: 84-233-1130-9
256 págs.

Sinopsis:

Una mujer acaba de perder a su marido y vela el cadáver durante la noche. Sobre la mesilla hay un libro –la Biblia– que la esposa hojea. Va leyendo los párrafos subrayados por el hombre que se ha ido para siempre. Una oleada de recuerdos le viene a la mente y empieza un lento, desordenado monólogo en el que la vida pugna por hacerse real otra vez. La pobre vida llena de errores y torpezas, de pequeños goces e incomprensiones. ¿Ha conocido Carmen alguna vez a Mario? Escuchemos el irritante discurrir de la pequeña y estrecha mentalidad de la esposa. Otro hombre irá poco a poco descubriéndose, para todos menos para ella, con toda su desesperanza y su fe en la vida.

Cinco horas con Mario es una novela de gran penetración psicológica que, a través de un alma femenina puesta al descubierto, llega hasta el fondo de la sociedad española de su tiempo. Sólo un escritor de la categoría de Miguel Delibes podía enfrentarse con este difícil tema y resolverlo tan brillantemente.

El núcleo central de esta Cinco horas con Mario lo constituye el monólogo de Carmen, una conservadora mujer de clase media que ante el cadaver de su marido fallecido, repasa lo vivido junto a él.
Carmen, ante todo, se siente frustrada por la vida que ha llevado con Mario, en una época en la que solamente era el hombre el que sustentaba económicamente a la familia.
Delibes recrea a la perfección la España rural de la posguerra, con mucha sutileza nos muestra un pincel de como eran las dos Españas, la de los vencedores y la de los vencidos y adelantándose a la época en que vivía, nos habla ante todo, de los problemas de comunicación del matrimonio, en una época y un lugar en el que las decisiones importantes las tomaba "el hombre de la casa".

Es un libro de lectura fácil y amena, aunque el hecho de que la mayor parte de libro sea un monólogo, en ocasiones repetitivo (Carmen recuerda constantemente a su marido que se hubiese dado la vuelta, en lugar de hacer el amor en la noche de bodas y que no le haya comprado un seiscientos) puede provocar que se un tanto monótono en algunas partes del mismo pero merece la pena leerlo por lo extraordinariamente bien que Miguel Delibes recrea esta época de la sociedad rural española y, algo que está al alcance de muy pocos escritores, su capacidad para meterse en la piel de una mujer y describir sus pensamientos, sentimientos y frustraciones.










Todo lo que viene a continuación está copiado de parte de un magnífico análisis enviado por Parabolik a El rincón del vago. En caso de que la publicación del mismo en este blog molestase al autor del trabajo y/o responsables de El rincón del vago, solamente tienen que dejar un comentario y esta parte será eliminada.




En esta década se da a conocer una nueva generación de novelistas, mas preocupados por la situación social del país que por lo individual. Influidos por el neorrealismo italiano (un cine que tenia el propósito de restituir los valores morales y ciudadanos, perdidos como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, a través de las vidas de gentes humildes), derivan hacia una novela critica y comprometida: es el realismo social, conocido tambien como objetivismo.

Estos escritores asignan una función social a la literatura y reflejan de forma objetiva una realidad que pretenden transformar. Frenan la fantasía y la imaginación para centrarse en la vida cuotidiana de las clases populares. Con u enfoque casi documental, reproducen fielmente su manera de hablar y sus modos de vida. Denuncian la injusticia social, así como la inautenticidad y perjuicios de la burguesía y clases dirigentes.

ESTRUCTURA DE LA OBRA:

El texto de Cinco Horas con Mario se reparte en tres secciones; el prólogo, precedido por la esquela mortuoria; el mono-diálogo de Carmen, compuesto de veintisiete capítulos encabezados por citas bíblicas escritas en cursiva; y el epílogo. Toda la acción se despliega en la casa mortuoria entre la salida del último visitante la noche del velatorio y la salida del cadáver y la comitiva fúnebre la mañana siguiente. Excepto por algunos fragmentos del prólogo, éste y el epílogo están narrados en tercera persona por un narrador omnisciente. El mono-diálogo está escrito desde el «yo» de la viuda a un «tú» de cuerpo presente que es el cadáver (por esta razón es preferible utilizar la nomenclatura de «mono-diálogo» en lugar de «soliloquio»).

Existe un distanciamiento entre el narrador del mono-diálogo que se hace posible por el uso de la ironía como elemento estructurante. La reconstrucción de la novela por el lector se hace posible por esta mediatización del escritor entre aquél y los personajes.
Lo que no se ha estudiado suficientemente es la manera en que el autor emplea ironía verbal, situacional y estructural, como método de comunicación, mediante cambios de perspectiva, contextos ambiguos, repetición de palabras o epítetos y ecos proverbiales. Esta ironía, que se transforma en la técnica estructurante de la novela, sirve para involucrar al lector en su desarrollo e interpretación. El autor, fundamentalmente por razones de índole ideológico-política, crea la complejidad temática y estructural sobre la base de la ironía, que da sentido a las repeticiones, juegos de palabras, proverbios y asociaciones de ideas. Cuando el lector se percata de todos estos detalles, el valor intrínseco de la novela alcanza un nivel superior. Delibes entreteje una estrecha relación entre la materia ideológica y el rasgo formal predominante de su novela.

El desentrañamiento de la temática a través de este uso del artificio constructivo será el objeto propuesto para este estudio. En primer lugar, se intentará delimitar una aproximación al concepto de ironía; más adelante, se estudiarán las manifestaciones de la ironía en los diversos niveles, verbal, situacional y estructural, en que ésta aparece en la novela; por último, se arriesgarán posibles sentidos y razones de su uso.

Acerca de la novela Cinco horas con Mario de Miguel Delibes se encuentran sus valores expresivos, por el habla regional y peculiar de Menchu y la lectura con una carga ideológico-política de la novela, cuyos protagonistas, los esposos Carmen y Mario, aparecen como símbolos cabales de las dos Españas: una, liberal y abierta, de la que Mario, el muerto, es emblema; la otra, su opuesto, reaccionaria y cerrada representada por Carmen, que sigue viva. También nombrar los valores formales de la novela o estudiar de la estructura impuesta por el uso del monólogo o mono-diálogo en una circunstancia muy particular. De las tres perspectivas de estudio expuestas aquí, llama particularmente la atención esta última, puesto que Delibes mismo ha subrayado que cualquiera sea la fórmula que adopta en cada una de sus novelas, ésta se encuentra siempre condicionada por el tema a desarrollar y por el personaje que lo encarna y representa. El personaje, en la opinión del autor, es más importante que el marco social en que éste se encuentra inmerso (ya sea en armonía o en rebeldía) y al que pretende expresar.

El autor planeó una novela en la que se viera plasmado el choque de dos mentalidades. Pero, el lector puede advertir, desde el título mismo, que es Mario, no Carmen, el punto de convergencia de la novela. Se presenta aquí la primera ironía de la novela: el título invita a pasar «cinco horas» con un personaje del cual se sabe desde la primera página (en la que se encuentra transcrito nada menos que su obituario) que ha muerto. Mario, quien se halla en una suerte de ausencia-presencia, no aparece como actante, sino como discurso referido, y lo que es más, referido a través de una valorización negativa. Quien realiza esta valoración es la viuda, Carmen Sotillo, que hablará con el cadáver de su marido, quien, como cuando estaba vivo, no la escuchará. Y lo hace desde un sentimiento de culpabilidad que no se desentraña sino hasta el final de la novela. Lo que el lector sí puede percibir es el sentimiento de frustración con que la viuda acompaña cada una de sus palabras, puesto que considera legítimamente que el marido la ha postergado injustamente: no sólo no ha demostrado comprensión hacia sus ideas, sino tampoco hacia sus necesidades.

Se torna recurrente en su discurso el hecho de que no tuvieran relaciones en la noche de bodas, pues lo siente como una humillación que no podrá olvidar mientras viva. Esta recurrencia pone en evidencia irónica la falta total de comunicación entre los esposos, que se prolongará más allá del final de los días de Mario, en que su mujer, frente a su cuerpo inerte, siga reclamando ser escuchada. En su artículo considera que Delibes ha logrado captar en forma magistral el tono de estallido del discurso femenino condicionado por el poco caso que han hecho los hombres de él. Carmen se niega a aceptar que sus preguntas no reciban respuestas y todo esto marca las características que va a tener su mono-diálogo.



PRÓLOGO

El narrador del prólogo, lo mismo que Carmen, salpica las retrospecciones con incisos de estilo directo, con frases hechas y con convencionalismos. Los hechos y detalles más significantes se presentan de manera fragmentada, caótica y reiterativa, según la técnica de la libre asociación de ideas, intercalando en la narración retrospectiva unos trozos en cursiva que reproducen en primera persona las palabras de Carmen al desahogarse con Valen.
Todo el prólogo servirá de marco contextual para que el lector vaya reconstruyendo tanto el carácter de los protagonistas como el de la sociedad que los engendra. Esta reconstrucción será parte de las «pistas externas» que nos brinda el autor para poder desentrañar la estructura irónica de toda la novela.

En el prólogo, Carmen se encuentra con una «situación límite». La muerte de Mario representa para Carmen, en cierto sentido, una situación límite. Todo aquello que la viuda hace mientras vive esta situación deja vislumbrar al lector las preocupaciones que delinean su carácter. Hay una manifiesta obsesión de Carmen por cumplir con las costumbres superficiales y vacías del rito funeral. Guardar las apariencias parece ser el tema fundamental que agobia a la viuda. Para Carmen, guardar luto es una forma de «recordarte que tienes que estar triste y si vas a cantar, callarte, y si vas a aplaudir quedarte quieto y aguantarte las ganas. Para eso y para que... los demás sepan que te ha caído una desgracia muy grande en la familia». Las visitas se transforman en «bultos oscuros» con «rostros inexpresivos» que entran y salen repitiendo una y otra vez las mismas frases y ademanes convencionales (apretones de mano y besos de cumplido). Por otro lado, Carmen fuerza a su hija a mirar al cadáver de su padre, se envanece de que el cadáver no parece muerto y se queja de que sus pechos prominentes por debajo del azul suéter ceñido no son de viuda.

El prólogo se termina con la oscuridad de la cámara mortuoria, lugar privado donde Mario solía retirarse hasta dos días antes en busca de aislamiento, que aporta al mono-diálogo un ámbito de clausura y de intimidad que coincide con el ensimismamiento y con la estrechez de miras de la viuda y contrasta con la descripción de la alborada al principio del epílogo, la cual coincide con la vuelta de Carmen a la realidad circundante. En la noche del velatorio, Carmen se anima a traspasar las fronteras casi prohibidas del recinto donde se encuentra su marido, lugar en el que ella siempre se ha sentido como una intrusa. Ella se las ha ingeniado para arreglar los libros de modo que sus lomos coloridos no arruinen la atmósfera de luto. Y crea la ilusión de suplantar la presencia de su marido a través de uno de ellos, el que Mario leía en sus últimos días con especial atención, la Biblia: «Mario leía sobre lo leído [...] Cogeré el libro y será como volver a estar con él; son sus últimas horas»

Curiosamente, el único versículo que aparece en el prólogo expresa el principio directivo que determina la conducta de Mario y es leído, en irónico contraste, por Valen y pone de manifiesto la ironía de que mientras Mario, que busca su camino auténtico, no sabe dónde caminar, Carmen sí lo sabe y cree que su conducta podría haber servido de ejemplo para él: «que la angustia te venía de no saber cuál es el camino, ni con qué haces daño o dejas de hacerlo... y que me envidiabas a mí y a todos los que como yo estábamos seguros de todo y sabemos a dónde vamos, que si eso fuese cierto...¿por qué no has seguido mi ejemplo...?»

El tema de la búsqueda de la autenticidad del camino parece ser una de las constantes de la novelística de Delibes y lo sostiene diciendo que el autor se plantea «la búsqueda de autenticidad, manifestada en sus personajes por el logro o la incomprensión, y que se realiza, por decirlo con el título de una de sus obras, a través de un camino». Mario muere por obra de una sociedad que no pudo aceptar sus principios. Su depresión se debía a la angustia de no poder escoger la conducta honrada y de no estar seguro de que su conducta alivie tanto a los demás como lo alivia a él.
El análisis grafológico del carácter de Mario, definido como «perseverante, idealista y poco práctico; alimenta ilusiones desproporcionadas», significa para ella «testarudo, iluso y holgazán» . Carmen llega a reprocharle hasta la manera de morir, puesto que cree que un don nadie, que nunca se preocupaba por el dinero (cuestión fundamental para ella, quien tiene su sistema de valores fundado en el éxito que da una buena posición), no tiene derecho a morir como los hombres importantes.

A través de la narración de Carmen se ponen de manifiesto las dualidades que abarcan los dos niveles de contenido. Evidentemente, se muestra un retrato de los cónyuges como voluntades contrarias, de índoles y creencias diametralmente opuestas. Carmen realiza un rechazo absoluto de todo el sistema de valores y creencias de Mario. Pasa de la diatriba estrictamente personal a una crítica de otra índole. Delibes quiso reproducir en el carácter de Menchu todos esos rasgos del verdadero arquetipo de mujer provinciana española de clase media, de espíritu reaccionario y mentalidad pequeñoburguesa, a la que presenta como ejemplo de la más ciega sumisión a los prejuicios y convencionalismos, dogmatismo e hipocresía de la sociedad en que vive. Todo lo que el lector sabe lo ve a través del mono-diálogo de Carmen y por ello debe cooperar en la reconstrucción textual de la figura de Mario, que es presentada en negativo, a través de un discurso elíptico y, a su vez, por los otros personajes. La cooperación se efectúa a través de una lectura irónica de la narración de la mujer. En su carácter y perfil moral, ella ha heredado todos los defectos inherentes al estado social del «quiero y no puedo», incluida la manía de aparentar y la tendencia a alimentar pretensiones desmedidas. Pero en su ignorancia y cortas luces, Menchu no tiene la menor conciencia de ello, pues carece de la perspectiva intelectual necesaria para verse objetivamente a sí misma.

Totalmente ajena a los rasgos negativos de su propia personalidad, que su marido jamás le ha recriminado, es evidente que Menchu no tiene idea de cómo es en realidad. El escritor está en completa oposición a todos los valores de su protagonista femenina; lo que significa que todo aquello que ésta valore como positivo, será negativo, y todo aquello que ésta valore como negativo, será positivo. Delibes no tiene dificultad para expresar la doble visión que supone la ironía, puesto que la distancia entre sí mismo y la protagonista está dada. Delibes hace expresar a Menchu una positividad explícita acerca de sus amigas y de los hombres que la rodean (quienes han logrado cierto éxito socio-económico) para significar implícitamente una negatividad o una neutralidad y le hace expresar una negatividad explícita acerca de Mario y todo su entorno (quienes tienen valores distintos de los suyos) para significar implícitamente una positividad. De todo esto resulta esa dualidad y retrato de los cónyuges sobre la que tanto ha dicho la crítica: la esposa, mujer vulgar, ignorante, hipócrita, egoísta, apegada a los estériles prejuicios tradicionales, mundana y consciente de su sexualidad (materialismo y carne); el marido, hombre único, intelectual, sincero, tolerante y compasivo, de ideas progresistas, espiritual, que sueña con una sociedad ideal en la que se le otorgue a todos la misma justicia y oportunidades (idealismo y espíritu). Ambos, a su vez, representan las dos Españas de los tres decenios de posguerra: la vieja España tradicional, simple, cerrada e inauténtica y la nueva España dinámica, compleja, abierta y sincera, en busca de su autenticidad.

Carmen, poniendo de manifiesto su beatería, critica a Mario por su actitud ecuménica.

Carmen pretende que el gobierno expulse a todos los que no son católicos de España y se opone al espíritu ecuménico del Segundo Concilio Vaticano. En el plano religioso, los esposos no parecen tener diferencias de índole doctrinal, sino en cuanto a la posición de la Iglesia en la sociedad.


MONO-DIÁLOGO

Todos los capítulos de la novela son aproximadamente de la misma extensión, de modo que los versículos que abren cada capítulo sirven para marcar a intervalos más o menos uniformes el paso regular del tiempo exterior. Esto proporciona al lector, que lee con Carmen (tan desordenadamente como ella lo hace, desorden motivado por la libre asociación de ideas) los versículos y luego sigue leyendo los pensamientos de ella, la impresión de que el tiempo de la enunciación coincide con el tiempo en que transcurre la realidad y así se logra dar continuidad a la novela.

Las reflexiones de Carmen están vinculadas a la lectura de los versículos bíblicos, que no sólo contrastan irónicamente con la interpretación que Carmen les da, constituyendo así la ironía estructural de la novela, sino también se transforman en una suerte de respuesta del marido ausente a la retahíla de reproches de la mujer. Los versículos son el medio por el cual la ironía se transparenta en toda la estructura de la novela. El hecho de que Mario esté muerto no impide que éste le conteste. Los versículos que Mario ha subrayado en su Biblia son la voz del marido muerto, explicándose, defendiendo sus ideas y principios. Estos componen un resumen afirmativo y escueto de la ideología de Mario que contrasta con las mismas ideas expresadas desde el punto de vista crítico de Carmen, quien lee cada uno de los versículos y los interpreta, no en el contexto bíblico, sino en el marco de su vida, por lo que los aprovecha como punto de arranque para dirigirse a su marido. A veces, la ironía está dada en que Carmen capta uno sólo de los sentidos del versículo y lo comenta; otras veces, en que Carmen enfoca su atención en una palabra, o unas palabras, sin fijarse en el sentido de la frase entera y las comenta; en otros momentos, en que se aprovecha del versículo para echarle en cara a Mario una queja, una acusación o un reproche.

A lo largo del mono-diálogo, se presentan como leitmotifs la cuestión del conflicto y la de la culpa. Esta última con respecto a su casi adulterio con Paco, que no se revela sino hasta el último capítulo, pero permanece latente y aflora en cada una de las anécdotas en torno de la pasión erótica de la viuda, las cuales sirven como disculpa y excusa de su propia conducta, a la vez que exponen irónicamente su hipocresía. El conflicto hace referencia a la oposición entre los esposos que se manifiesta en planos diversos: político, religioso, económico, sexual, literario.
Según Carmen, la sociedad debiera estar dividida en estratos bien delimitados, y su familia debiera vivir como corresponde a los de su clase. A estas convicciones de la viuda se oponen respectivamente los ideales de Mario: la igualdad social y la autenticidad personal; la libertad y la justicia. Mario cree que el problema de los pobres se resuelve con unos cambios fundamentales en la estructuración de la sociedad misma. Carmen se opone a todas las reformas sociales apoyadas por su marido. Según ella, «la caridad empieza por uno mismo». Le gusta repartir la limosna directamente a los pobres para verlos expresar su gratitud (contrasentido verbal y contradicción explícita) y para asegurarse de que sólo los que la merecen, la reciben (los vagos y los protestantes no la merecen). Carmen defiende la actitud de su padre de llevar a la pensión a un negro, pero aclara que «todos iguales, para Dios no hay diferencias... ahora bien, los negros con los negros y los blancos con los blancos, cada uno en su casita y todos contentos» (una evidente contradicción explícita dentro del ámbito de la ironía). Los proyectos caritativos de Mario se conforman con los principios del Evangelio: visita a los presos y los recibe en su casa cuando salen de la cárcel; quiere que se construya un manicomio nuevo, que los pobres estudien y que los paletos no vivan en condiciones infrahumanas. Carmen no encuentra sentido en las ideas de Mario; puesto que, según su razonamiento, Cristo no habría hecho jamás tales cosas: los presos deben estar en la cárcel; no hay razón para malgastar el dinero en un manicomio porque los locos ni sienten ni se enteran; si los paletos o los pobres dejaran de serlo, ¿con quién se ejercitaría entonces la caridad? Sin caridad no hay Evangelio posible, concluye su argumentación que representa una vez más un verdadero ejemplo de contradicción implícita.

En el terreno del amor, para Carmen sólo existe la pasión y sexualidad y el amor propio. Para Mario, el amor no es meramente el erótico sino también el fraternal y cristiano. Carmen ni cree que Mario le haya sido fiel durante el matrimonio, ni cree que se haya casado virgen. Pero, por contraste, ella es la que sube al «tiburón» de Paco por segunda vez.

El argumento de la novela de Mario, El patrimonio, trata de los soldados de dos ejércitos enemigos que de repente saltan de las trincheras, se abrazan, se dicen que no volverán a dejarse empujar por aquella fuerza, y, luego, por el temor de esa fuerza regresan a las trincheras y se disparan nuevamente. Según Carmen, el libro no tiene sentido, no le interesa a nadie. Ser guerrero es de españoles. El mundo de Carmen es de la clase media española que llaman «Cruzada» a la guerra civil: «Si la bomba atómica esa la perfeccionasen de tal modo que pudiera distinguir […] y matase sólo a los que no tienen principios, el mundo quedaría como una balsa de aceite, ni más ni menos, ni menos ni más». Mientras la guerra civil era para Mario una tragedia, un enfrentamiento fratricida, era para Carmen «una fiesta sin fin». La viuda no entiende cómo Mario, por no permitir que se redactara «Cruzada» en lugar de «guerra civil» —para ella la misma cosa— podía perder la colaboración en un periódico de Madrid que les habría dado mil doscientas pesetas al mes. Para ella, los muertos del bando republicano, bien muertos estaban por rojos y ateos:

Carmen es incapaz de indulgencia: «no sé cómo te atreves a hablar de tolerancia y comprensión y que si no podemos estar toda la eternidad como Caín y Abel, que eso a ellos, a José María y los de su cuerda, caínes, más que caínes»

Carmen utiliza cada uno de sus reproches con miras (inconscientes) hacia una auto justificación final. Si Mario le hubiera comprado a Carmen un Seiscientos, que tenían «hasta las porteras», ella no habría estado haciendo cola ante el autobús y Paco no habría tenido la oportunidad de llevarla al campo. Argumentación que se transforma en una contradicción implícita desde el punto de vista de la ironía retórica. El Seiscientos que Menchu no ha llegado a tener se ha convertido en el símbolo tangible de la incapacidad de Mario para ganar dinero y abrirse paso en la vida. En el último capítulo, la viuda deja de criticar a su marido para confesarle el episodio de su casi adulterio y postrada, pedirle perdón. La justificación psicológica de todo el mono-diálogo, la transformación del reproche en auto justificación y pedido de perdón está expresada en palabras del autor mismo: «Todo el soliloquio está construido en función de este último capítulo, cuando ella pide perdón al marido por lo que ha hecho. Todos los reproches que a lo largo del monólogo componen la novela aspiran a ser una justificación de su caída: una justificación de sí misma». En el resto de los capítulos reiteran, a la manera de un «oleaje», desde distintos enfoques, las preocupaciones y obsesiones de Carmen.


EPÍLOGO

Con la salida de Menchu de la cámara mortuoria en el epílogo, la viuda se librará del enfrentamiento con su «situación límite» y podrá volver a su rutina de hipocresía habitual, imponiendo sus valores y creencias a sus hijos sin la resistencia de su marido: «mis ideas no son tan malas, después de todo, y poco valgo, o mis ideas han de ser las de mis hijos que hasta al insolente de Mario pienso meterlo en cintura».

Delibes abandona la estructura irónica, creando una confrontación entre el hijo de Mario, también llamado Mario, y su madre, encuentro en que estos conflictos entre las dos Españas quedan al desnudo. Esta es la parte más débil de la obra, por cuanto no es necesaria e interrumpe una perfecta estructura irónica. Pero parece que Delibes quiere que nadie se equivoque y que su mensaje llegue a todo lector.

El conocimiento de que el carácter del padre reaparece en el de su hijo mayor, sumado al valor significativo de que ambos lleven el mismo nombre, y de que el conflicto continuará, por lo menos en su aspecto social, es, sin lugar a dudas, la ironía situacional final. La hija mayor del matrimonio, por su parte, no estima a los chicos con carrera y dejará sus estudios para dedicarse a «ser mujer» y conseguir novio. Delibes pretende lograr es dar a la novela su mensaje esperanzador y asi pretende que España abra sus ventanas hacia el futuro y siga por el auténtico camino abandonando su maniqueísmo habitual y reconciliándose.

Al confesar su culpa, después de haber repetido hasta el cansancio que quien la engañaba era su marido con Encarna, la cuñada, Carmen insiste en que no hizo nada verdaderamente malo y suplica a Mario que no la confunda a ella con Julia. Es decir, que no concede a su hermana la misma compasión que suplica de su marido; por lo cual termina de cerrar cíclicamente la contradicción implícita que encierra su argumentación irónica.

Carmen entremezcla sus opiniones políticas, sociales y religiosas con alusiones a pequeños incidentes de la vida conyugal, sin pretender distinguir entre éstas y aquéllas, porque son parte constitutiva de su persona. Menchu fue concebida inicialmente como un mero antagonista de la figura de Mario. No pretende, con seguridad, ser un juicio de valor con respecto de la mujer española. Es la representante de una sociedad de clase media burguesa, hipócrita, vulgar y egoísta. Convencida de su propia verdad, se retrata inconscientemente a sí misma, al realizar el retrato de su marido. Su incomprensión cerrada es fruto de su manera de ser, pero también de su carencia de dotes intelectuales que le permitan valorar mejor lo que su ignorancia no le permite captar. Carmen revela al lector, al mismo tiempo, una serie de frustraciones y deseos que ella misma ignora. Pese a sus limitados horizontes, la justificación de su obrar se vuelve, a medida que avanzamos en la lectura, más sincera y auténtica; aunque no en la superficie del texto explícito, sí en la lectura re-constructiva que realiza el lector. Entonces, este personaje aparece ante el lector con mucha mayor sustancia de lo que el autor se había propuesto. Este es el margen interpretativo que deja la naturaleza anfibológica de la ironía. Carmen es una mujer que pretende hacer valer su maltratado yo e imponerlo, frente a la pedantería, orgullo e incomprensión de que es objeto. En el cuerpo de este estudio se ha intentado develar el sentido que, contextualmente, parece tener la ironía que estructura esta novela. Pero, como se había adelantado al discutir la naturaleza de este artificio constructivo, no se puede más que tentar opciones y lecturas posibles.

Entre ambos Mario y Carmen hay un abismo que separa a España desde hace siglos.

Delibes se revela como un escritor profundamente «comprometido» en su postura hacia la vida, pero sin las denuncias estridentes que caracterizan la novela social, porque inteligentemente las mediatiza a través de la ironía. El compromiso de Delibes subraya aquellos valores que representan la dignidad, hermandad y supervivencia del hombre en la tierra. El desarrollo de la preocupación social del vallisoletano va desde sus alegatos en contra de la guerra y la deshonestidad personal e hipocresía hasta la crítica de las estructuras mismas de la sociedad. El ambiente social de Mario demuestra la podredumbre que lo «ahoga». Pero su obra deja de ser pesimista, precisamente por la ironía que encierra el encuentro final entre madre e hijo.


RESUMEN

Prólogo

Carmen, viuda de Mario, conversa con Valen después de haber recibido el pésame de las visitas en su casa. Carmen recuerda como ha sido el día, y quiere pasar sus ultimas horas a solas con Mario y con su Biblia en mano, ira leyendo sucesivos pasajes y expondrá sus emociones y frustraciones..

Mono-diálogo

Carmen reprocha a su marido lo que no se ha atrevido a decirle en vida, para ella su vida tendría que haber estado llena de materialismo y superficialidades, y haber guardado las formas, cosa que a Mario, con una personalidad más profunda, le traía sin cuidado lo que dijeran los demás, y según ella, ha estado sometida al tipo de vida que su marido le ha impuesto. Carmen arremete contra la familia de Mario por ser humilde, mientras ensalza a la suya, de buena cuna.

Ella en su vida, aspiraba a un piso más grande, que Mario no acepto, a un coche, en especial a un 600, puesto que todas sus amigas tenían uno, a mas criados, a una cubertería de plata, a que Mario se preocupase por su imagen... y critica el intelectualismo de su marido y su grupo de amigos.

Tampoco esta de acuerdo con las actitudes progresistas de Mario, y como se ve también su hijo Mario opina lo mismo que e, pero ella esta obcecada en hacerle cambiar de opinión.

Nunca ha tenido un trato cercano con su marido, ni en su noche de bodas, y esto se lo reprocha también, y ella es consciente de que le gustan otros hombres, cosa que al final le confiesa que estuvo a punto de tener un desliz con un paleto reformado, ahora muy rico, llamado Paco.

EPÍLOGO

Al final, Carmen le acaba confesando a Mario su “affaire” con Paco, y su hijo entra en el despacho de su padre por el llanto de su madre. Le prepara un café, llegan los de la funeraria y se llevan el cadáver.


TEMA CENTRAL

LA INCOMUNICACIÓN

Los personajes de carmen y Mario representan las dos Españas separadas que se enfrentaron en la Guerra Civil. La habilidad del autor es analizar desde dentro de un personaje las ideas y la mentalidad de las clases medias españolas que apoyaban al régimen. Así pues utiliza la ironía, que es el método de la comunicación con le lector.
Carmen lo recuerda como una fiesta, para ella solo existe su visión de la realidad, y el resto del mundo no importa. Con su monólogo trata de justificarse, defenderse ante Mario y así los asertos se vuelven contra ella. Es egocéntrica, de escasa inteligencia en contraste con su marido, es anticuada, dominadora, posesiva... solo se preocupa por las superficialidades y de su vida, la que gira en torno a ella y al materialismo, mientras que Mario se culturiza leyendo, compartiendo opiniones en debates, buscando el camino mas honesto y luchando por el reconocimiento de los derechos de los mas desfavorecidos. Así consigue el autor, criticar las estructuras sociales de los años 60 de forma indirecta sorteando una posible censura. Consigue así plasmar el choque de dos mentalidades:

• Ideas y actitudes conservadoras: espíritu reaccionario, mentalidad pequeño- burgués, perjuicios, dogmatismo e hipocresía, ignorante, y convencionalismo social.

• Ideas y actitudes, voluntades, actitudes y creencias totalmente opuestas: intelectual, sincero, tolerante, compasivo, espiritual, y sueña con una sociedad más justa.
La primera representaría la España vieja, tradicional. Simple y cerrada, y la segunda a la España dinámica, compleja, abierta y sincera.

El autor hace caer en la cuenta de la problemática social: la incomunicación, la incomprensión, la intolerancia y el rechazo de la otra ideología.

Son tales las diferencias entre ellos, que constituyen un abismo entre los dos y la intransigencia que tiene en sus principios les lleva a la incomunicación. Mario no le compra una cubertería decente a Carmen para que pueda invitar a sus amigas a cenar, ni tampoco le compra el 600, que según ella lo tenían hasta los más pobres. Y como no, nunca leyó los versos que compuso a sus ojos, ni le agradece la comida que cada día le prepara, pero lo que carmen nunca podrá olvidar, ni perdonar es que no la consumara su noche de bodas, algo que arrastrara hasta el fin de sus días.
Tampoco comprende las depresiones que tenia Mario “por nada”, según ella y el día de la muerte de su madre ni llorara, ni guardara luto.
Al igual hace Mario, no le hace caso cuando ella le aconseja cuidar su imagen y justifica que un policía le pegase cuando iba en bicicleta por tener una imagen desgreñada, porque según ella, si hubiera ido bien vestido, el policía como buen hombre, le hubiera respetado
DEMUÉSTRALO CON PALABRAS, HECHOS, CITAS...

• El sentimiento de frustración con que la viuda acompaña cada una de sus palabras, puesto que considera legítimamente que el marido la ha postergado injustamente: no sólo no ha demostrado comprensión hacia sus ideas, sino tampoco hacia sus necesidades:
“Como una es una mujer de su casa, una mujer como debe ser, vosotros a descansar, que eso es lo que explotáis los hombres, la bendición, un seguro de fidelidad, como yo digo, habéis comprado una fregona, una mujer que de dos os saca cuatro ¿qué más vais a pedir?”
• Siempre le ha molestado que Mario no la tuviera en cuenta:
“Que siempre me ha dolido tu pobre concepto de mí, Mario, como si yo fuera una ignorante o cosa parecida” “Que te pones a ver, Mario, querido, y conversaciones serias, lo que se dice conversaciones serias bien pocas hemos tenido”.
• Carmen se queja de que Mario no la toma en consideración cuando quiere hacer el amor:
“Que los días buenos los desaprovechabas y luego, zas, el antojo, en los peores días, fíjate, “no seamos mezquinos con Dios”; “no mezclemos las matemáticas en esto”... que luego la que andaba reventada nueve meses, desmayándose por los rincones era yo”
• Y que además no llega a dejarla satisfecha:
“No la voy a decir que mi marido es un rutinario, que es la pura verdad, Mario, que enseguida te pasa y a una la dejas con la miel en los labios, ni disfrutar”.
• Obsesión de Carmen por cumplir con las costumbres superficiales y vacías del rito funeral. Guardar las apariencias parece ser el tema fundamental que agobia a la viuda:“Recordarte que tienes que estar triste y si vas a cantar, callarte, y si vas a aplaudir quedarte quieto y aguantarte las ganas. Para eso y para que... los demás sepan que te ha caído una desgracia muy grande en la familia”. Las visitas se transforman en «bultos oscuros» con «rostros inexpresivos» que entran y salen repitiendo una y otra vez las mismas frases y ademanes convencionales (apretones de mano y besos de cumplido).
• Intenta suplantar la presencia de su marido a través de uno de ellos, el que Mario leía en sus últimos días con especial atención, la Biblia:
“Mario leía sobre lo leído. Cogeré el libro y será como volver a estar con él; son sus últimas horas”.
• Mario muere por obra de una sociedad que no pudo aceptar sus principios. Su depresión se debía a la angustia de no poder escoger la conducta honrada y de no estar seguro de que su conducta alivie tanto a los demás como lo alivia a él:
“Luego, cuando te vino eso, la distonía o la depresión o como se llame, llorabas por cualquier pamplina, acuérdate, hijo, ¡vaya sesiones!, y que si la angustia te venía de no saber cuál es el camino”
• El análisis del carácter de Mario:
“perseverante, idealista y poco práctico; alimenta ilusiones desproporcionadas”, significa para ella «testarudo, iluso y holgazán»
• .Carmen llega a reprocharle hasta la manera de morir, puesto que cree que un don nadie, que nunca se preocupaba por él.
“Una cosa, Mario, aquí, para inter nos, que no me he atrevido a decirte antes, escucha: yo no daré un paso por informarme si es cierto lo que dice Higinio Oyarzún de que te reunías los jueves con un grupo de protestantes para rezar juntos, pero si sin ir a buscarlo alguien me lo demostrase, aun sintiéndolo mucho, hazte a la idea de que no nos hemos conocido, de que nuestros hijos no volverán a oírme una palabra de ti, antes prefiero, fíjate bien, que piensen que son hijos naturales, que con gusto tragaré ese cáliz, que decirles que su padre es un renegado. Sí, Mario, sí, estoy llorando, pero bueno está lo bueno, que yo paso por todo, ya lo sabes, que a comprensiva y a generosa pocas me ganarán, pero antes la muerte, fíjate bien, la muerte, que rozarme con un judío o]
• Según Carmen, la sociedad debiera estar dividida en estratos bien delimitados, y su familia debiera vivir como corresponde a los de su clase:
“Un país es como una familia, los niños frente a los padres y los ciudadanos frente a la Autoridad deben obedecer y callar."
• Carmen se opone a todas las reformas sociales apoyadas por su marido:
“La caridad empieza por uno mismo". Le gusta repartir la limosna directamente a los pobres para verlos expresar su gratitud y para asegurarse de que sólo los que la merecen, la reciben.
• Carmen defiende la actitud de su padre de llevar a la pensión a un negro:
“Todos iguales, para Dios no hay diferencias... ahora bien, los negros con los negros y los blancos con los blancos, cada uno en su casita y todos contentos”
• “Si la bomba atómica esa la perfeccionasen de tal modo que pudiera distinguir […] y matase sólo a los que no tienen principios, el mundo quedaría como una balsa de aceite, ni más ni menos, ni menos ni más”
• “Hoy no les hables a los chicos de la guerra, te llamarían loco, y sí, la guerra será todo lo horrible que tú quieras, pero, al fin y al cabo, es oficio de valientes, después de todo no es para tanto, que yo, por mucho que digáis, lo pasé bien en la guerra, de acuerdo, a lo mejor por insensatez, pero no me digas si aquello era como una fiesta sin fin, cada día algo distinto, que si los legionarios, que si los italianos, que si los viejos, cantando «Los voluntarios», que tiene una letra bien bonita, o «El novio de la muerte» que ésta sí que es el no va más. Y entonces ni me importaban los bombardeos, ni el Día del Plato único, que mamá, con ese arte especial que tenía, juntaba todo en un plato y ni pasábamos hambre, te lo juro, como el Día sin Postre, que Transi y yo comprábamos”
PERSONAJES
CARMEN
Nace en el seno de una familia acomodada, de madre rica y de padre monárquico. Sus padres son sus principales referentes de sus ideales y ha asimilado los valores que le inculcaron en su infancia, todos superficiales y de cara a la imagen exterior. Es una mujer frustrada, porque no ha conseguido sus metas al lado de su marido, que es un talante mas profundo que ella.

Carmen representa la España conservadora, tradicionalista e inmovilista, donde cada persona tiene su función y su lugar. Es profundamente racista muestra desprecio por los mas desfavorecidos, pero a su vez ella no tiene capacidad de autocrítica, es una mujer de escasa inteligencia y poca profundidad psicológica, por ello es consciente de su sexualidad y se regodea de ello.

Todo su mundo gira entorno al materialismo y a las apariencias, “el que dirán” y “que pensaran de mi”... y condena a Mario por no comprarle un 600y por no consumar la noche de bodas , algo que no le perdonara nunca.

MARIO

Nace en el seno de una familia humilde y eso lo hace “cebo” para las criticas de Carmen. Es un hombre preocupado por el prójimo y busca la igualdad y la justicia para todas las clases sociales.
Representa la España dinámica, abierta y democrática.

Es una persona ambigua, tímida, que busca el camino correcto y se preocupa porque llega su fin y no lo encuentra. Es intelectual y esta abierto a las reformas sociales que propugna el progresismo. Además es tolerante y abierto al dialogo pero no transige situaciones injustas y eso le lleva a tener vacíos enfrentamientos a lo largo de su vida.

No atiende a las peticiones de su mujer y se muestra frió con ella, porque son incompatibles.

Noche de flamenco y blues - Raimundo Amador

Título: Noche de flamenco y blues
Grupo:
Raimundo Amador

Estilo: Flamenco
Discográfica: Universal
Music Spain
Año de publicación: 1998
Precio: 11,55 €

Descargar (enlace sin verificar):

http://rapidshare.com/files/927523/Raimundo_Amador-Noche_de_flamenco_y_blues.rar

Canciones:



1. Pa mojar
2. Candela
3. Pata palo
4. Hoy no estoy pa nadie
5. Ay que gustito pa mis orejas
6. Blues de la frontera
7. Camarón
8. Tio Diego
9. Pasa la vida
10. Amor en vano
11. Bolleré
12. Gitano de tempora
13. Little wing
14. Yo me quedo en Sevilla


El álbum en directo se grabó el 22 de julio de 1998 durante el concierto que ofreció en la Plaza de Toros de Las Ventas, junto a BB King. Con Raimundo estuvieron algunos de sus más fieles amigos, el ya mencionado King, Juan Perro, Kiko Veneno... artistas para los que Amador tocó sus seis cuerdas y que ahora prestaban sus voces. Con 'Noche de Flamenco y Blues' concentra el cariño, el respeto y la admiración que durante tantos años han generado su arte y su persona. Es el primer disco grabado en directo de la carrera de Raimundo Amador en solitario y recorre por medio de la música, la historia y la vida de Raimundo Amador. 14 canciones clásicos del repertorio de Raimundo, desde sus años de Veneno y Pata Negra hasta su carrera en solitario.


De todos los discos de Raimundo Amador es Noche de flamenco y blues por el que tengo una especial predilección a pesar de que hace ya más de una década desde su publicación. Un repaso a lo mejor de su carrera musical hasta ese momento en directo, con las colaboraciones de grandes artistas como BB King, Juan Perro, Remedios Amayao Kiko Veneno y con temazos como Hoy no estoy pa nadie, Camarón, Boyeré y Pasa la vida, canción que descubrí viendo la película Bajarse al moro y que me pareció genial desde el primer momento que la escuche. Unos 20 años después todavía me lo sigue pareciendo.

Este tracklist está compuesto por una selección de las mejores canciones de Raimundo Amador, incluye los siguientes temas: Pasa la vida ; Bolleré ; Camarón ; Ay, que gustito ; Hoy no estoy pa nadie ; Gitano de temporá y Los Managers, que a pesar de no estar incluido en Noche de flamenco y blues, es otro temazo que ya tocaban en su etapa de Pata Negra.


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Y pasa la vida, pasa la vida.
Pasa la vida y no has notado que has vivido,
cuando pasa la vida y no has notado que has vivido,
cuando pasa la vida, pasa la vida.
Tus ilusiones y tus bellos sueños, todo se olvida
tus ilusiones y tus bellos sueños, todo se olvida.
Pasa la vida, igual que pasa la corriente
cuando el río busca el mar
y yo camino indiferente donde me quieran llevar.
Y pasa la gloria, pasa la gloria.
Pasa la gloria, nos ciega la soberbia,
pero un día pasa la gloria, nos ciega la soberbia ,
pero un día pasa la gloria.
Y pasa la gloria y ves que de tu obra
ya no queda ni la memoria
y ves que de tu obra ya no queda ni la memoria.
Y pasa la vida igual que pasa la corriente,
cuando el río busca el mar
y yo camino indiferente, donde me quieran llevar.



El visitante de la madrugada - Concha López Narváez

Título: El visitante de la madrugada
Autor: Concha López Narváez, Carmelo Salmerón

Editorial: Bruño
Colección: Paralelo cero
Año de publicación: 1996
Género: Literatura juvenil, Cuentos, misterio
Edad recomendada:
A partir de 12 años
ISBN:
978-84-216-2859-1
155 págs
Precio: 8,10 €


Sinopsis:

Seis historias que contienen misteriosos e inquietantes casos. Todas, con un interesante arranque con el que la autora nos sitúa en medio de la acción junto a los protagonistas, hombres maduros y solitarios con fatales destinos. Una tensión muy bien graduada y una gran minuciosidad en la resolución de los casos hacen que el lector se sienta recompensado con su lectura.

¿Dónde se oculta el asesino del museo? ¿Quién ríe sobre el tejado de la iglesia? ¿Por qué pueden llegar a ser tan peligrosas las sombras de los sueños? Estas inquietantes preguntas forman el núcleo de un libro que te brinda la posibilidad de adentrarte en un mundo de emociones y misterios.


El visitante de la madrugada está compuesto por seis relatos cortos, cuyos títulos son: El misterio del cuadro del Conde de Vriendt ; El sueño ; La gárgola ; El visitante de la madrugada ; La ciudad perdida de Kur-Luán ; El Señor de los Ratones. En estos cuentos nos encontramos con fantasmas, venganzas, encantamientos que unido a una buena dosis de intriga y suspense hacen de éste, un libro ideal para jóvenes adolescentes y adultos a quienes gusten de leer libros juveniles.